“¿Porque tengo sed de lo que nunca he bebido?”

“¿Porque tengo sed de lo que nunca he bebido?”
Porque lo que soñamos son senderos divinos,
regueros de sueños de aceite de olivos
que se filtran en tu alma y se hacen sencillos.
Y se cuecen en el semillero de un corazón sencillo
donde solo la luz se entremete en tu cuerpo,
se filtra en tu sangre cual sencillo filtro;
la llena de oxígeno y la hace bebible
en los corazones que sienten su alivio.
27/12/15

Antonio Molina Medina

LA LUNA Y SU ALHAMBRA

Estos días la luna ha estado de parto.
Todos esperaban de ella el hijo soñado
Yo la miro y miraba, y la sentía tan cercana
que su sonrisa plateada
me trasporto hasta el Veleta
para bañarme en sus aguas
del brioso hielo, que
almacena sus montañas.

Montañas: unas de fuego. Otras de sombras.
Otras de amores incandescentes
que fluían por sus laderas y regaban la montaña.
Esa montaña tan añosa, del color de la esperanza,
donde soñaban los sueños y preñaban sus hamacas,
donde los cuentos de niños se colaban en mi alma.
Donde un día se durmió Washington y nos regalo
más sueños, de esa montaña sagrada
con sus cuentos de la Alhambra.
14/08/14
Antonio Molina Medina

Tú forma de ser…

“Tú forma de ser me ha salvado la vida.
Ha curado las heridas que desprende mi cuerpo.”
Su vida no era vida. Excrementos de deshechos
resbalaban los surcos trascurrían imprecisos
malgastando su vida. Nunca le ha habitado.
Ha intentado luchar en los frentes de viento.
Era su cometido. Eran el deber cumplido.
Culminando su tiempo se abrazo a la montaña
se fundió con ella y brotó de la roca, luz y estrella.
11/09/17

Antonio Molina Medina

NATURALEZA CORROMPIDA

Sois los verdugos de la nueva era… de la nueva Europa, de la más moderna. Y ya no os cubrís el rostro, sois los dueños de la materia, y de las leyes, y de las formas, y de los jueces, y de los ríos y de la mar, llena de cadáveres que se cuelan por ella. Porque cuando vestís las aguas de los mares de cuerpos y rostros, y de manos y piernas, y de cuerpos alegres que buscaban sueños de quitar el hambre y no morir en guerras que provocáis vosotros, con vuestras guerras.
Hoy ya no hay sangre en la  venas de los verdugos porque la perdieron en sus propias reyertas. Tratan de paliarlo rompiendo las venas de los que, apilados, se dejan su aire y sus sueños y se quedan con la nada y sin su propia existencia.
Los cuerpos que pueblan, mártires entre alambradas; seres que os estorban cual fantasmas, pueblan hoy esa Europa, repleta de campos y de muertos votantes de políticos sin pudor, ministros sin conciencias donde ya les sobran, hasta los ancianos que pueblan su Europa.
Reyes que gobiernan mientras son traidores a su propia gente a su propia tierra: envenenan el aire y todo lo que tocan; otros, que ya no gobiernan, se afanan con mentiras, traicionando a los suyos por unas monedas, corrompiendo la tierra que les da el sustento. Y los miran complacidos de sus grandes proezas y los países vecinos y los continentes sumisos, que dejan vacíos de hermosas cosechas.
Algunos cuchillos, los limpian de sangre. Sangre derramada en continuas guerras que dicen sagradas, en nombre de un dios que ofende a las almas. Lloran los fusiles, hoy queman sus bocas las balas. No silban, penetran en sus cuerpos con el hambre de Adán y su sangre se altera y los cuchillos gritan manchados de sangre - ¡basta ya! ¡Malditos humanos! - de chorros de sangre de seres que pueblan la tierra.
Pobre Europa siempre experimentó de alambradas y guerras, de muerte y violencia. Estas hasta el cuello de sangre… y de cuerpos que vagan por ella, y de cuerpos que se ahogan entre aguas y pobreza… Mientras, el verdugo sigue recolectando su joven cosecha. Y la muerte se hace materia sin sangre ni gloria; entretanto, los patíbulos descansan y miran, observan la nada que adornan las horcas. Y los poderosos corrompen el aire y la mar y la tierra, y las casas de las aldeas, y devastan las razas y acaban con ellas.
Los seres humanos, bostezan y caminan como auténticos parásitos, rebuscan caminos, que antes fueron veredas, para subsistir con las migajas que posan en ellas, aplaudiendo a la nada por la que caminan… caminamos sin la nada en nuestra conciencia.
 06/09/17
Antonio Molina Medina


Buenos días Amigos.

Después de unos pocos días en el SUR en compañía de mi gente guapa, en los lugres de mi niñez, pude seguir gozando y limpiando mi mente del laberinto de la ciudad que cada día se me hace más pesada.
El sol trasponía por la sierra y, sin pensarlo..., sin decir nada a nadie, me encamine río  arriba por senderos escabrosos, buscando un remanso de paz aún más evidente que la que me rodeaba. La buscaba a ella, y me pareció más bella que nunca. Su golpe de agua me trasladaba a los años de mi infancia cuando acompañaba a los cabreros por la sierra virgen, y mojaba mi cuerpo en ella, en sus frías aguas. Fue una tarde mágica.
Cuando regresé y conté mi pequeña hazaña..., me decían:
-¡Pero chiquillo...! ¿Y se te hubiese pasado algo? Sin ayuda de nadie...
Yo sonreía... solo sonreía y de mi interior solo fluían estas palabras:
-Qué más quisiera yo que quedarme a reposar para la eternidad con tan buena compañía, y mi cuerpo fuese el alimento de los buitres que volaban por los lugares. Hermoso final de una vida sirviendo de comida a los animales de la alta montaña.


La Chorrera
Caminaba entre raíces y hojarascas.
Entre moles de piedras milenarias.
Buscaba su amada, con ella soñaba.
Y se la encontró, preñada de agua.
Él lavo su cuerpo, sus manos y su cara.
Ella sonreía, cubriéndolo con su agua.
04/09/17

Antonio Molina Medina

RECUERDOS DE LA NIÑEZ

Cuando correteábamos los campos
acudíamos a las fuentes
con cantaros a nuestros hombros
para reponer las tinajas y
botijos para el campo.
Compartíamos el pan
¡Y nunca estuvimos hartos!
Éramos constructores de
puentes y de caminos.
Con las sobras de las fuentes
formábamos grandes presas
que sorprendían a los vecinos.
Y retozábamos en los prados.
Jugábamos a ser mayores y
nos mirábamos como hermanos,
a los animales cuidábamos.
Y bebían en los ríos y
a, paso lento, volvíamos
con ellos al caserío.
Recogíamos las trampas
 con algún gorrioncillo
que ayudaba a los padres
ante tanto mal parido.
Saltábamos a la comba,
al volteo de las tabas;
al juego de la pelota:
con un manojo de trapos
corríamos sobre ella.
A los cromos y al gambocho,
a la cuerda en la plazuela,
al chorro-morro y a espadas
y al juego de la rana
por detrás las estajeras.
31/08/17

Antonio Molina Medina

CORAZÓN

Y el corazón ensartado con agujas
de seda hilvanadas, con la cera de abejas,
con la luz que desprende los
silencios acuáticos.
Los astros se reflejan en el propio llanto.
Mientras el sol alumbre y la rosa florezca
el olor de sus pétalos le enturbien la mente
y le haga su fiel compañero.
Nunca se cosera la boca
ni los trapos añosos que cubren su figura,
dejaran de sufrir aunque sea
entre luces, compartiendo la fuente
de agua limpia y trasparente.
17/09/14

Antonio Molina Medina

DESDE SU LIBERTAD ENCONTRADA

Volví a mi sombra,
la que me protegía, en mis noches de estrellas
que afrontó mi cuerpo, del rocío que
mojaba mi conciencia entre olivares y hienas.

Sombra mía de antigua figura, cuando las
ortigas enarbolaban sus finas y plisadas hojas
cual alimento para la gallinas y pavos y crías.
Sombra antigua, la que nos dejó entre reatas
de hormigas en días de luto, días de sequía,
que todos tememos. Hoy la buscamos
como un salvavidas, donde las aguas solo
acaparan su figura, mientras la sangre de
un niño se desliza junto a la suya, sus ojos
se encuentran y su figura se ensalza y se
quiebra entre regueros de hormigas voladoras,
capaces de salir de la nada, por todas las rendijas.

¡Ay, mundo! que vives sin sueños, sin voces
que tiemblen por el pavimento, donde las palabras
buscan libertad, en los rincones olvidados de
su invierno, escondrijos relegados. Sombras que
supuran descubriendo su cuerpo, entre los cartones
y polvos de olores su cuerpo.

Hoy ríe con ganas y bosteza nauseas de brea
que dejo atrás su cuerpo, porque se siente libre
con los niños que llevamos dentro, jugando
en la parva, como una hoja en el viento.
Porque yo no soy nada, solo escribo palabras
rellenando los surcos del arado que aprieta mi mano,
donde el hombre se expresa y calla sin aliento.


Llegue con cautela al otro lado de la valla
al llegar a su invierno y sentí las punzadas
de mi tiempo postrero, que se aferra a mi alma.

Triste momento que, como un lamento mi nombre
se me escapa de dentro: ¡ Antonio Molina Medina
de la vega de Granada! implicado entre voces de
muertos que me reclaman  palabras, depositando
los versos que derrama mi alma.

Muy cerca de mi rio, de los ríos que circulan por
mi alma, donde lo humano se precipita sin salario
pero con el azul de su mirada, cual briosos destellos
que el viento ataja, para mezclarlos con las hojas
de sus lágrimas.

Palabras puras. Impuras palabras, pero con alma.
Folios despedazados mezclados con sangre y agua,
la sangre derramada entre tenue luz y cal viva
donde se mezcla el amor, la esperanza y la nada.
Yo no soy nada, ni la nada me ampara, solo la
libertad será hoy mi amada, su voz frente a
las alambradas. De la farsa de voces que hablan,
son solo palabras, mentiras que dicen,
donde las horas se pasean por el tiempo y la luna
nos castiga con su sabia, entre relojes de arena y palma.

Como gallo sin cresta, entre voces y sombras
se repite el pasado.¡ No hay lugar a la esperanza!
Sin recuerdos ni agravios, sin sabores a alcobas
donde fluía la sangre peregrina y fecunda que
nos robaron, sin noches de gloria, sin templanza.
Los pupitres se llenan de turbaciones y los hombres
se mecen entre las brasas, buscando los caballos
que relinchan retumbando por el pavimento
sus fieras pisadas. Pisadas de niños que gritan ¡reclaman!…
Muy cerca de su alcoba buscan su agonía, agonía… agonía.
Entre el equilibrio que encontró en la pradera
oculta entre sombras que abrevaron su alma.

Reptiles amaestrados recorren las ciudades.
Las hormigas se agitan en las madrigueras
y las cucarachas se descarrían por las baldosas
de la cocina; los rompientes de la mar se acercan
envueltas en saliva y las ratas se afanan
en acicalar las alcantarillas. Cercados, los hombres
se agigantan y se pliegan unidos, fabricando
el barro y la masilla, moldeando cuerpos
que reman la noche, mientras las sombras, su sombra,
corren y corren… buscando asfixiadas su salida.
10/12/16

Antonio Molina Medina

SU UNIVERSO

"El universo te cubre ¿en qué rincón haces nido?"
para poder hacer su nido en un tallo de olivo,
muy cerquita de tu rama, cerquita de los sonidos
que provocaron las cuerdas que sustentan las
palabras; versos y estrofas que atajan con
la fuerza de tus vientos, que limpian los
pensamientos que mis dedos acomodan,
fluyendo de ellos la gloria, donde tu sonrisa
aflora desde que el cielo se abrió
por la fuerza de tus versos,
que fluyen del corazón.

21/08/17

Antonio Molina Medina

SU ALMA NOS ACOMPAÑA

Federico estuvo entre nosotros ¡El muy puñetero! Yo vi como se deslizaba por la sala y en cuerpo entero. Sigiloso nos miraba y yo observe que su cara era la que me protege, incluso desde mi almohada junto a su risa y me dijo:

¡Qué calor brotó en su noche!
¡Qué dolor sintió su alma!
Su, corazón, zozobra ante todo el poderío que su sombra nos regaba.
¡Cómo se mecían los mimbres!
¡Qué cerquita estaba el agua!
Y él, solo y voluptuoso con ansia, solo miraba…, la minaba. Federico le da vida. ¡Nos abrazaba su cuerpo al borde de la mañana!
Suspiros… sólo suspiros, brotaban desde su casa. Son los pasos de Bernarda la que corría por la estancia. Sus hijas la acompañaban, con el calor de la noche, noche nochera del alma. Mientras el Pepe el Romano habla. Sueños de agua y fuego se conmueven entre lágrimas, la Luna nos alumbraba. Y yo miraba su cara junto al yunque de la fragua, donde nacían sonidos huidos de un corazón, envuelto en lino y estraza.
18/08/17

Antonio Molina Medina

FIESTAS EN SINOVAS AÑO -2017.

Ya llego el verano… bienvenido seas, conectar con sustancias que no se puede alcanzar con nuestras manos, son invisible, como es el aire y la luz.
Y me siento niño absorto por lo que me rodea y me aprisiono al viento por los campos y cepas, caminado con ellos.
El verano enamora y en mi yo los siento ya que termina el otoño dentro de mi invierno y me afianzo a los sueños, como el agricultor a los sacos repletos de granos. Los graneros sonríen ante tanta cosecha, se amontonan los granos y se llenan despensas.
La noche nochera se funde con la paja y el sudor de la era y los sueños florecen como si fuera primavera.
Al calor de su Ermita se arrejuntan los corazones, los que cerca se unen, junto a otros que bajan de la sierra y los prados y otro vuelven de ciudades donde soñaron volver y los trenes se agitan. El olvidado regresa y el sediento regresa y el surcador de líneas y el pobre y el rico y el que pasó su infancia entre el pórtico de su iglesia y los que tienen familia y el enfermo y el sano y, todos les dan la bienvenida, y se olvidad de haciendas y se hacen hermanos, descalzos, hoy caminan, para limar asperezas y se juntos las razas y se acunan familias y los barcos navegan del otro lado del mar cargados de corazones dispuestos a frenar hasta su pedanía.
Las montañas sonríen cuando juntos caminan, ya que muchos han vuelto otra vez a su hogar, a la tierra que un día los vio gatear; algunos con medallas, otros con ilusiones, otros solo por ver y otear el horizonte, donde nacieron sus predecesores y vuelve la mujer que amo y no fue correspondida y el hombre que supo soñar aunque no fue comprendido, el cómico y el poeta y el escritor tras sus letras y el actor que hoy comienza, y el chaval amable y los esposos que continúan su aventura, los políticos derrotados y los que ganaron en las urnas, los grandes hombre de hoy y los que serán mañana, el gangoso, el feo, el guapo el abogado, los jurados, los jueces y el público que los señala porque no los han olvidado, algunos lloran de alegría otros ríen nerviosos con sus recuerdos añorados, y vuelve la noche y sale la luna y resplandece el sol al amanecer de un nuevo día, y aparece el agraviado, el segador, el hortelano, el ganadero, y muchos se encuentran en la oscuridad más infinita entre unos y otros por las calles marchitas.
Y yo juro que en estos momentos todos se sienten iguales. Nadie es superior a otro; mientras la oscuridad de la noche, los sueños han penetrado por las ventanas y a todos los han puesto en la  balanza, dejando aparte sus dudas y sus miserias humanas.

Yo ofrendo por la unión de los hermanos porque lo que duerme, lo que reposa en la oscuridad, es amable, es excelente. Lo peor está pasado, la violencia se ha detenido y la paz forma seriamente nuestro presente y esperemos que sea siempre.
La noche nos indica la paz y el cielo no nos puede fallar, ya que esta alumbrado por las estrellas las luces de tantas almas que nos alumbran desde ellas. Son  almas generosas que nos siguen alumbrando ya que el alma es lo perfecto y lo es el ser que camina bajo el cielo y brilla por su hermosura y nos toca a unos más que a otros, ella nos deja soñar lo más cercano lo más lejano, nos sale desde el cañaveral y nos mira con nostalgia, y alcanza al mundo entero, cuya limpieza nos abrasa, son los venéreos los que han eyaculado, limpios y pulcros en el matriz de la humanidad la que entronca y la sesera bien abierta, bien equilibrada.
Alma mía deja correr tus sudores por todo mi cuerpo ya que, siempre serás fruto de la hermosura ya que tu universo te ordena como debes ser en todos los momentos de una vida, para que cada sensación y sueño este en el lugar que tu pusiste en su vida, ya que la sangre que corre por las venas sana o enviciada, tiene que esperar a las decisiones de una mente decidida.
Nuestro esqueleto esta de espera, los hijos que se alejaron nos esperan, los hijos desaprensivos nos esperan, los durmientes en vida nos esperan, el borracho mismo espera, en enfermo espera, los que han muerto esperan… nos esperan.
Pero todos en un abrazo eterno, nos acercamos a los toques de campana a los sonidos que el viento deja en  nuestros oídos, dirigiendo nuestros pasos caminando desde la Ermita a su plaza a disfrutar una vez más con las jornadas festivas, el jolgorio y las sonrisas de sus gentes, algunas de otros continentes para el disfrute, y fluirán de sus corazones el resplandor de un rayo de luz que compartiremos con amor y esperanza, por los campos, por los viñedos, por
sus bodegas por los caminos que siguen y siguen terminando todos en  la era donde el trillo corta y desgrana hoy las espigas, granos que se deslizan por sus calles y terminar en los corazones que sienten y sonríen sus vidas.
13/08/17

Antonio Molina Medina

"refugiada entre las sombras latidos de tu alma"

"refugiada entre las sombras latidos de tu alma"
que se nutre de la Dama de tus vientos.
De los sabores de su cuerpo.
De la luz que desprenden tus ojos cual dos antorchas
mezcla de rubí y esperanza. Surtidor de almas
que buscan entre los pliegues de tu cuerpo
el elixir del placer. La esencia de la virtud,
junto al laberinto sonrosado donde almacena
tu cuerpo el valor, la tristeza y el ansia
de sentirse, enclavado de tus sueños.
10/08/17

Antonio Molina Medina

"suave brisa en bello jardín florido"

"suave brisa en bello jardín florido"
donde el dolor se suaviza y se hace
tierna la brisa, envuelta en tramos
de vida que comparto ansioso.
Y que, el dolor se aparte de tu cuerpo,
se hagan fuego las plegarias
que insistentes acompañan tu dolor,
que afrontas en silencio cual
oraciones, que son el bálsamo
que se adentra en mi cuerpo
infiltrándose el dolor y sufrimiento.
07/08/17

Antonio Molina Medina

"Manejar almas".

Así hicieron desde mi niñez... se apoderaron, me robaron ¡secuestraron mi alma! porque nos negaron la cultura. Era exclusiva para los poderosos, los que nos aplastaban con la bota en el cuello y se apoderaron de la cruz de los pobres, para machacarnos y cerrar nuestra propia ventana.
Pero siempre hay tiempo, un lugar en el tiempo; un libro oportuno o una voz en el desierto (quizás la del Maestro) El de los pobres… que hasta ese nos lo robaron para cometer sus tropelías.
Un buen día, levantando la mirada, cambias de rumbo y la libertad que un día nos negaron, aparece furiosa y se ocupa de tu alma. La hace más dúctil, más suave y más sana. Su corazón se desprende del yugo al que estaba sometido, porque la cultura se apodero de él con fuerza que aplaca. Como las garras de un Águila se asió a su alma.
03/08/17

Antonio Molina Medina

SU REGRESO… TIERRA MÍA

Abres la ventana y respiras el aire ya atolondrado, por los tubos de mugre de los vehículos que nos pudren el hábitat, y siento que la vida es un mal trago que tenemos que afrontar.
Pasan los años y llegas al final del camino andado. Solo te rodean cascotes de ladrillos y bloques de cemento, donde los rayos de astro sol desisten de penetrar por ellos. Mientras, las ventanas empotradas se afianzan a los muros sin vida, sin sueños, sin la naturaleza, sin la nada. Las calles asfaltadas y aceras embaldosadas, perciben los pasos de seres que caminan sin nada que decir, sin mirarse a la cara, con la mirada perdida o, con la vista y manos y dedos, puestos en bártulos que adormecen sus sentimientos.

Te filtras entre ellos como un intruso, como animales de costumbres, que solo rumian los alimentos entre la saliva que suaviza nuestras vidas.
Y nos sentimos hermanos, ya que las mentes, en el campo se ha formado. Nos dieron forma la buena gente, seres de los que aún, sus sombras, siguen caminando por senderos de esperanza, dejando huella en sus pasos y fortaleza en el alma.

Supieron plantar la dicha, plagando de sentimientos como fardos de nítida paja, de granos bien asentados que hoy… se convierten en semillas… Semillas que me incitan y crecen por los sembrados, marcando pasos sin dueño, miradas que no durmieron, que siempre estaban ahí acompañándonos en los sueños, que solo trasmitían sonrisas y lágrimas ¡y manos que sellaban sus pactos ‘pa’ toda la vida,!
Algunos pertrechos de ideales. Otros trabas, que truncaban sus ideales.

A pesar de estar pertrechados de la nada, todo les sobraba, cuando el honor estaba en juego… Solo el amor, el cariño y la comprensión era su legado. Seres que, con fuerza, se aferraban al arado, a las mieses de campos que cultivaban: el trigo, maíz y cebada… campos de doradas espigas segadas por cuchillas, hoces, y guadañas; brazos que se balanceaban, doblegando sus prendados frutos, reponiendo, con sacos, los silos en las noches de Luna y, a escondidas, llevar a los molinos donde el blanco de su harina le hacían fuerte en sus añejas chozas de paja y arcilla.


Mientras las bravas mujeres entre cacerolas, leña quemada y niños que tiraban de sus ropajes, limpiándose los mocos con el dorso de sus manos, sonreían a pesar de lo poco ¡y la nada! Mientras, hirviendo unas papas en las fieras ascuas repletas de llamas, rojas muy rojas, esperaban.

La ceniza se desprendía de sus ascuas y entre su calor que abrasa se acurrucan unas Batatas, para saciar nuestra hambre, en la tierra que nos abrazaba.
Hoy lejana tierra mía, a la espera del momento que pise sin condiciones su barbecho y, sus senderos,  los que pisé en otra vida. ¡Recorrer tus laderas río mío…!, recuperar la sonrisa y la risa y el calor que se perfila en mi Garganta, entre campos de barbecho, antes campos de provecho. Campos que siguen ahí, firmes como el sentimiento, aunque la distancia sea lejanía. La noche nos cubre con sonidos antiguos, pájaros cantores revolotean en sus nidos, entre ramas de olivos… Se expande mi mente escuchando sus trinos, por las sendas antiguas, donde los caminos son de piedras y barro, salpicado de paja y lágrimas mías.


La luna me saluda y sigue mi sombra; me hace cosquillas en la garganta y, se hace de plata cuando se refleja, sin orgullo, en las charcas de mi río, aguas que brotan de su garganta, como un animal sin ojos, porque los perdió en su día, ente molinos y riscos, chaparros atormentados sin su gabán,  que crujen por los caminos.
21/06/17
Antonio Molina Medina