MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR

MUJER ANDALUZA NACIDA PARA SUFRIR

EL PODER DEL DESEO

El poder del deseo se apoderó de su mente.
El golpe de sus aguas rompía sobre su cuerpo.
Seres que revivieron lavaban sus cuerpos
con jabón de lagarto, olorizando sus cuerpos.
Plenos de satisfacción palpitaban sus corazones.
Cargado de lágrimas se enfundaba en sus aguas,
se miraba en el cristal de ojos de mariposa
llenos de memorias que en su oreja se hallaban.
Antonio Molina Medina

27/02/17

EL COBRE (Algeciras)

Subí con mucho ardor a lo alto de una montaña. Descansé del esfuerzo y disfruté de su panorámica. Llené mis pulmones de aire y la vista se dejaba caer sobre el valle y sus gentes, sobre el río y sus aguas. Era muy bello lo que veía. Mi alma volaba y mi corazón, sepultado en mi cuerpo, sentía como sus latidos se adentraban por todos sus miembros. Chisporroteaban sus ascuas.
Los picos de la sierra vigilaban el valle. El río de la Miel besaba su cauce. Las cabañas del Cobre, a veces, se inundaban con sus sanas aguas atormentadas.
Los caminos de la Trocha nos indicaban su trazado a seguir mientras, en el chaparro, los asientos se acomodaban, para reponer sus fuerzas alrededor de su tronco.
Las bestias bebían sus aguas  y las madres de antaño, de rodillas, lavaban la ropa golpeando con sus manos en sus piedras aplanadas.

Me senté en las piedras. Miré si había leña. Encendí fuego y me calentaron las llamas... Cerrando los ojos miraba su cara, sonreía por dentro y mi corazón lo acunaba.
Los troncos ardían con ganas, sus azules llamas subían con fuerza buscando el cielo que nos arropaba.
Bajando la vista al crujir de los troncos quejándose de sus llamas, que, dejaban un tupido manto blanco de ceniza y sustancias.
El ruido del agua de un caño chiquito me dejó sin habla.
Me acerqué a sus pozas y mi cara se quedó en el agua. Veía el cabello blanco entre sus ascuas. Y desaparecían negros colores de tierra que con ella se mezclaban. Los troncos ardían en la vieja fragua, Chispear de ascuas. El acero se funde. Las llamas lo forman, el blanco lo atrapa.
¡Unos sencillos versos de dedos humanos sensibles y sinceros de un corazón pletórico de sueños, le hacen ser sincero, romper una lanza y lucha sin miedos! Sus recuerdos atrapan.
23/02/17

Antonio Molina Medina

“Buenos días ruiseñor.”

“Buenos días ruiseñor.”
Me sonrojo ante un corazón como el tuyo.
Sólo soy humano que siente y padece la vida y sus gentes.
Necesito querer y amar a los que me comprenden.
Y tú eres una gran Madre magnánima, que nos incita a vivir.
Que nos propone los sueños que, complacidos, se acuestan
cubriendo noches enteras el baúl de mi almohada que ya
se encuentra atascado de tus versos
... De lágrimas que provienen de tus ojos
 y tengo calor en mis sueños que no consigo sofocar,
porque ya no lo intento.
Prefiero morir amando que vivir hoy sin tu aliento.
Aunque me haga sufrir porque el vivir es sufrimiento
y yo sólo busco el vivir contigo en mi pensamiento
Que es volver a resurgir, acompañado de tu tiempo.
20/02/17

Antonio Molina Medina

NUEVOS HORIZONTES

Se embarcó en una nave hacia Pilos buscando nuevos horizontes en los que dejar huella. Enredado en los vientos que impulsen su barca, aferrado al timón sus manos se dilatan. Sus dedos de piel curtida por los años se afianzan al yugo que, incansable, se dilata entre sus manos de hojalata. La luz intensa le guía de nuevo por los surcos de los frutos del mar, cuyas aguas saladas maceran su cuerpo buscando la verdad que cada día se renueva en el mar de nuestras vidas.
Sabe que el curso de la nave es agrio y peligroso. Cuando los dioses del océano se ponen agresivos…  ¡Pero su nave tiene dos velas doradas y su timonel ya no forma parte de este mundo, quejoso e inservible! Quedó atrás buscando nuevos mundos adonde atracar. En los que la libertad que mana del corazón le conduzca a las altas montañas donde una cabaña repleta de grano, plagada de leños para calentarse en el frio invierno le dé su refugio en su larga estación.  Conquistará el cielo repleto de estrellas, y se la ofrecerá a la luna para protegerla con cariño infinito: hecho a fuego lento.
Su corazón varado en la arena, reposa sin fuerzas, esperando la nueva marea que le devuelva su fuerza primera.
Le despertaron las olas de su aliento, las que recreaban sus sueños en una fresca mañana, Acudió a su lado, veloz como el pensamiento, aunque no sabe si era Artemisa, hija de Zeus, o era una mortal que da vida a su cuerpo.


Las nubes se amontonan y el cielo se oscurece. Su barca sigue navegando por los mares inhóspitos.
Introduciéndose en el país de los que buscan, la cueva de las ninfas de largas trenzas. ¡Y la encontró!
Zeus azuza los vientos y las olas embisten su barca que, deslumbrada se encamina surcando los lomos de las olas, buscando el océano, quemando sus velas, en busca de su amada, aunque Poseidón se mofara de él.
16/02/17
Antonio Molina Medina


BUSCABA

Buscaba una pizca de afecto,
un corazón para quererlo,
unas manos donde aferrarse,
una ola que le envuelva,
un corazón para amarlo,
una flor para regarla,
palabras llenas de ternura
aunque le duele en el alma…
Él seguirá buscando
en las zarzas del camino,
en los campos ya segados,
Esa espiga solitaria
cuyo grano le alimente
a este cuerpo trasnochado,
que respira y lo siente.
13/02/17

Antonio Molina Medina

ÉL OBSERVABA

El bullicio se sentía
en humilde cocina.
De su chapa encendida
brotaba el color de sus rojos aros,
de acero fundido,
que en su adentro producía.
Unas papas con agua cocían.
Percibiendo entre cortinas
una mesa de madera tañida
mientras, una radio melodía
era el foco de luz en sus vidas,
y a su alrededor quietos ellos
el tiempo y los recuerdos detenían
de ojos y oídos perdidos en
las noches lucidas de sus vidas.
Percibiendo sonidos lejanos,
palabras perdidas  desde
otras fronteras; con el terror
en sus venas mecidas.
Mientras niños percibían
de sus ojos miradas perdidas.
09/02/17

Antonio Molina Medina

NIÑEZ

Años que el tiempo desprende,
donde pucheros de barro se cocían
sentimientos, junto a mullidos garbanzos.
Alrededor de las chozas,
correteaban chiquillos con
alpargatas de esparto.
Por caminos y veredas
no crujían los zapatos.
Sí, unas suelas con sus cuerdas
colgaban de  nuestros brazos.
Corríamos por los huertos,
por la vega y por los canchos.
Libres, soñábamos como pájaros,
hasta que el sueños atrapaba
nuestros menudos cuerpos.
Así trascurren los años.
años de sueños cumplidos.
Sueños de niños jugando
alrededor de las chozas,
pero compartiendo sueños.

Sueños de miel y cedazos.


"descalza  sonriéndole a la vida"
Limpiando las miserias de mis dedos
abro un libro entre las manos y miro
la claridad del agua que, aunque distante,
esta limpiando prodigiosamente
su mente de impurezas,
degustando su sabor eternamente.
Antonio Molina Medina
06/02/17

RUINAS

Recorre los escombros y las ruinas
Que, implacables, se erigen
en lo alto de la sierra.
Busca su recuerdo de niño
retozando entre el brezo y la maleza.
Las margaritas brotan a su paso,
despuntan tallos de jazmines y rosales libertados.
Sus ojos intrépidos se encandilan,
dando rienda a los latidos
de un corazón ya cansado… 
Que enervado,
se desliza dentro de su cuerpo
Que presuroso,
se desdice de su tiempo.
Mientras, los limones brotan  verdes
aferrados a las ramas que brillan en su verdor
e inundan las calles y plazas de Granada de olores.
El sol brilla en lo alto de su montaña.
Deslizando sus rayos sobre su Alhambra que
enrojece de gloria. Su blancura…, atrapa.
¿Enroja?
02/02/17

Antonio Molina Medina